FENICIOS
Ubicación geográfica de los fenicios
Los fenicios se asentaron en el Levante, un territorio que se extiende a lo largo de la costa del Mediterráneo, entre el mar y los montes del Líbano, desde la desembocadura del río Orontes, al norte, hasta la bahía de Haifa al sur. Actualmente, este espacio lo ocupan los países de Líbano, Israel, Siria y Palestina.
Historia de los fenicios
Los especialistas dividen la historia de los fenicios en tres grandes períodos:
- 2800-1600 a. C. En esta etapa predominó la ciudad de Biblos, que tenía relaciones comerciales con el reino de Egipto. Su apoyo le permitió imponerse e influenciar al resto de las ciudades fenicias. Sin embargo, terminó sometida al gobierno egipcio y perdió su predominio comercial en la región.
- 1600-1200 a. C. La ciudad de Sidón adquirió más importancia y llegó a extender sus rutas comerciales por el Mediterráneo, el Mar Egeo y el Mar Negro. Hacia el final del período, los griegos desalojaron a los fenicios del Mar Egeo y los pueblos del mar comenzaron una serie de ataques a la ciudad.
- 1200-700 a. C. En este período, la ciudad de mayor preponderancia fue Tiro, ubicada en una isla cercana a la costa del Levante. Sus mercaderes utilizaron las rutas abiertas por los sidonios y las extendieron: llegaron hasta el Mediterráneo occidental, cruzaron el estrecho de Gibraltar y alcanzaron las islas británicas. En su camino fundaron colonias comerciales, como Cartago en la costa africana. El crecimiento de la ciudad y su poder comercial trajeron disputas internas y los imperios de la región comenzaron a interceder. Esto debilitó a la ciudad, que terminó perdiendo su autonomía económica y política y, hacia el 700 a. C., quedó bajo el dominio de los asirios.
Religión de los fenicios
Los fenicios eran politeístas y adoraban a distintos dioses. Si bien cada ciudad tenía su principal panteón, en todas se practicaba el culto a Baal y Astarté, el matrimonio divino que representaba el sol y la luna.
Algunos de los dioses principales de su mitología eran:
- Astarté. Diosa principal de las ciudades de Sidón y Biblos (aunque con presencia en otras ciudades fenicias), era la representación de la fecundidad. También era adorada como diosa de la caza, la guerra y patrona de los navegantes. Llegó a asimilarse con la Afrodita griega o la Isis egipcia, y se la representa con un león, y sosteniendo una flor de loto y una serpiente, a menudo con los pechos desnudos o amamantando.
- Eshmún. Adorado en Sidón y Chipre, y asimilado a Apolo y Esculapio en la tradición grecorromana, era un dios sanador, en cuyo honor se hacían juegos semejantes a los olímpicos griegos, y cuyo ganador era recompensado con una tela púrpura.
- Baal. Era una divinidad solar a la que rendían culto los habitantes del Asia Menor, y aquellos pueblos sobre los que tenían influencia, como el fenicio. Era la deidad de la lluvia y de la guerra, y era uno de los dioses centrales del culto fenicio.
- Chusor. Dios de los armeros, herreros y pescadores, se le supone el primero de los navegantes de la humanidad y el constructor del primer templo a Baal. Además, se le atribuía la invención de la pesca, la navegación y la forja.
- Hadad. Era el dios fenicio del aire, las tormentas y los relámpagos, de la lluvia y del viento. Los fenicios pensaban que era su voz la que retumbaba en medio de las tempestades.
- Melkart. Era la divinidad fenicia de la ciudad de Tiro, equivalente a una versión fenicia de Baal. Fue originalmente un dios agrícola y primaveral, al que se veneraba a través de ritos de tipo sacrificial, y adquirió en Fenicia un contenido marítimo, en un claro ejemplo de sincretismo religioso. Su nombre significa “Rey de la ciudad” y en Tiro se le veneró como a tal, y se lo consideró también dios de la navegación y sobre todo de la colonización.
- Dagón. Posible sincretismo entre tres dioses (uno ugarítico: Ben Dagón; uno sumerio: Dagan; y uno fenicio: Dagón), era una divinidad marítima representada como una criatura mitad hombre, mitad pez. Sin embargo, otras interpretaciones lo asocian a voces agrícolas (“espiga” en hebreo), aunque es quizá uno de los pocos dioses nacionales de los filisteos.
- Moloch. Dios supremo y protector de Cartago, era una deidad-toro semejante al minotauro. En honor a él se sacrificaban cuatro jóvenes al año, encerrados en una estructura que luego era quemada.
El tofet era un gran recinto con un altar de sacrificios y tumbas para los restos incinerados de las víctimas. No se conservan restos arqueológicos de un tofet en la propia Fenicia, pero las referencias en las fuentes antiguas y su presencia en varias colonias fenicias sugieren que probablemente había un lugar de este tipo en cada una de las ciudades natales de los fenicios. Los tofets se situaban fuera y al norte de las ciudades. Aparte de los ocasionales sacrificios de niños por los que los fenicios se han hecho famosos, se sacrificaban animales y se ofrecían alimentos. También se colocaban columnas votivas de madera (aserah) o piedra (betyl) sobre los altares de sacrificio. En ellos se inscribían oraciones y en las fiestas se decoraban con flores y ramas de árboles.
Las cenizas de los sacrificios realizados en el tofet se colocaban en una urna. A continuación, se colocaban piedras sobre las urnas funerarias para sellarlas y se colocaban dentro del tofet, a veces dentro de tumbas de pozo o tumbas dromos construidas en un montículo bajo al que se accedía bajando escalones. Las tumbas de pozo, que no estaban decoradas, podían ser bastante grandes, de varios metros de profundidad, y se accedía a ellas por un pozo o pasillo vertical. Un ejemplo es la tumba de Ahiram en Biblos, que tiene un pozo de entrada, una galería y una cámara para el sarcófago. En la última época de dominio persa se construyeron monumentos sobre el suelo para señalar las tumbas. Se conocen como meghazils y consisten en uno o dos cilindros coronados por una cúpula o pirámide y con cuatro leones en la base. A partir del siglo VI a.C., las estelas se dedicaban a Baal o Tanit y se colocaban encima de las urnas funerarias en lugar de piedras. Muchas estelas tienen una inscripción que describe un sacrificio de sangre humana o la sustitución de una oveja por un niño.

MITO DE LA CREACION
Filón de Biblos, que hizo una traducción al griego de la obra del sacerdote Sanjuniatón sobre el origen de la milésima creación, de los dioses y del hombre, decía que los fenicios:
"consideran como el más grande entre los dioses el que había prestado algún servicio señalado para la humanidad."
La cosmogonía comienza con la unión del caos primitivo con una divinidad. De esta unión nació el huevo cósmico (Mot) y de su división se generó el cielo y la tierra. Los fenicios no tuvieron nunca el concepto de un dios único, una deidad suprema. Fueron siempre politeístas.
Los Cedros de Dios o Arz ar-Rabb (en árabe أرز الربّ, literalmente "Cedros del Señor y Criador") son los supervivientes de los inmensos bosques de cedros que cubrían antiguamente las laderas del monte Líbano. Su madera fue explotada por los asirios, los babilónicos y los persas así como los fenicios. La madera era especialmente estimada por los egipcios para la construcción naval. Salomón los utilizó en la construcción del primer templo de Jerusalén y el Imperio otomano también los utilizó para construir su sistema de ferrocarril.[1
Más de tres milenios después, la figura del gallo persiste como un símbolo de regeneración y victoria sobre la muerte. En la mitología fenicia, su canto anunciaba el alba y simbolizaba el tránsito de las almas hacia el más allá.
Aparecían en cáscaras de avestruz, cerámicas e inscripciones, especialmente vinculados al mundo funerario. Ruinas de antiguas ciudades, como Baria en Almería, revelan tumbas con ofrendas de huevos y huesos de gallina, testimoniando la persistencia de este simbolismo en el tiempo.


RITO FUNERARIO
Para este ritual de cremación, lo primordial era la preparación del cuerpo, la cual comenzaba con la purificación del cadáver, esto con la intención de lavar todas las manchas e impurezas que, según ellos, eran dejadas por la muerte al tener contacto directo con el cuerpo del fallecido.
Una vez superada la fase de purificación del cuerpo, se vestía y era incinerado. Con está practica se dejaban consumir las partes blandas del cuerpo en honor a su Dios y una vez el cuerpo ardía, los huesos resultantes eran lavados y luego depositados en una urna cineraria, generalmente de cerámica para luego ser colocado en una tumba, de acuerdo a sus costumbres y sus rituales, ofreciendo joyas, comida, armas u objetos de valor y en ocasiones, dependiendo del estatus del fallecido se levantaba un sepulcro para el descanso de sus restos.
OPINION PRSONAL
Creo que los fenicios fueron una gran población con ideas innovadoras que cambiaron mucho la economía y lo que viene siendo la pesca y su gran capacidad para crear barcos y navegar en aguas movidas, demostrando su gran dominio de los mares.



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